9 dic 2010

La lección del Césped

Recién nos mudamos a nuestra nueva casa que el Señor nos dio, un vecino amablemente nos facilito unos 25 metros cuadrado de césped para la parte frontal de la casa. Fue una total sorpresa y nos pusimos manos a la obra para plantar el césped lo más rápido posible. 

Así que entre cinco personas arrancamos la hierba silvestre que estaba ahí, preparamos el suelo y plantamos el césped, eso nos tomo alrededor de unas seis horas. Terminamos totalmente agotados. Nunca en nuestras vidas habíamos hecho algo así.

Pasaron los días y semanas y el césped empezó a crecer, pero notamos que algunos “parches” de césped no pegaban con otros "parches" quedando unos surcos de tierra entre ellos, así que tomamos parte de otros parches y tierra, así uníamos esas divisiones.

Y el césped siguió creciendo.

A los días notamos que entre el césped crecía la hierva silvestre muy por arriba del mismo. No habíamos arrancado de raíz algunas partes de la hierba silvestre, así que, casi quirúrgicamente, arrancamos la hierva silvestre con mucho cuidado para no dañar el césped recién plantado, nos costo mucho trabajo.

Y el césped siguió creciendo.

Días más adelante vimos que había partes del césped más altas y verdes que otras, estas partes se levantaban hasta tres veces mal alto que otras partes del césped y se veían muy bien, y nos sentíamos contentos por ello, pues parte de nuestro trabajo estaba creciendo bien.

Unos días mas tarde podamos todo el césped y nos llevamos una sorpresa.

Cuando podamos el césped notamos que las partes que habían crecido hasta tres veces mas tenían las raíces totalmente secas y se veían manchas chocolates entre el césped, el cual aunque no creció alto estaba muy verde y sano.

Así pues tuvimos mas cuidado de esas partes secas y las regábamos un más que el resto del césped.

Y meditando esto no pude evitar compararlo con el Reino de los Cielos, mas concretamente con la Iglesia de los Santos.

Cuando recibimos el césped nos emocionamos tanto que no preparamos bien el terreno, es como recibir a Jesús por emoción y no por convicción.

Los surcos de tierra entre los parches del césped son las divisiones que hay entre hermanos que no pueden crecer juntos y solo tomando el verdor y la buena tierra de otros hermanos o sea el amor y sabiduría, pudieron unirse.

Las hierbas silvestres que empezaron a salir entre el césped plantado representan las raíces de amargura, de rencor, cosas de este mundo no sanadas que salieron y se levantaron entre el verdor y fue muy difícil arrancarlas de raíz.

El césped que creció muy rápido y verde, más que el resto, representa a los creyentes que muestran un crecimiento emocional pero no espiritual y cuando se expone todo a la podadora, o sea al Espíritu Santo, todo sale a la luz y vemos que sus raíces en la fe no eran verdaderas, motivadas por cualquier cosa menos para la pasión de Cristo.

El césped que no creció pero mantuvo se verdor fue el mas sorprendente pues aunque no creció hacia arriba sus raíces eran mas profundas y grandes. Esto representa a los creyentes que edifican su fe en la roca.

Pero lo mas extraordinario fue el cuidado que le dimos al césped, ahí puede comprender mucho mas la labor de los pastores, que preparan la tierra, la cuidan, la riegan, y nos ayudan a crecer. Y todo en un solo “ecosistema” en un solo ambiente, unánimes juntos.

Podemos tomar esta enseñanza individualmente. ¿Seguimos a Jesús por emoción? ¿Aun tenemos surcos entre hermanos? ¿Aun tenemos raíces silvestres debajo de nuestra apariencia? ¿Es nuestro crecimiento verdadero?¿Nuestras raíces están firmes en Jesús?

Y le doy Gloria y alabanza a Dios, pues hasta en lo mas sencillo de la naturaleza el demuestra el gran amor que nos tiene.

Y bueno, yo seguiré cuidando el césped, pues quien sabe que mas el Señor me pueda enseñar mas adelante.

Bendiciones.

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