23 abr 2010

Hombre valiente ayuda a pueblo indonesio

Detrás de su cámara, es donde Raymond Sitorus se siente más a gusto, documentando el trabajo de ayuda humanitaria de Operación Bendición.

Pero hace poco, Raymond se vio en la incómoda situación de tratar de convencer al jefe de la policía… que le prestara un helicóptero.

“Estaba filmando una brigada médica cuando un sobreviviente del terremoto me dijo de una aldea cerca del epicentro que no había sido alcanzada con ayuda”, dijo Sitorus.

El lugar era remoto y todos los caminos hacia la aldea habían sido destruídos por el sismo.

“Fuí al jefe de la policía local y le pedí que me prestara su helicóptero para ir a esta aldea a buscar sobrevivientes. Me miró como si yo estuviera loco y me dijo que no era posible”.

Pero Raymond no aceptó la respuesta negativa y al fin el jefe de policía aceptó, pero de mala gana.

Así que, a la mañana siguiente, Raymond, unos doctores de Operación Bendición y un par de oficiales de la policía, volaron al pueblo de Ambachan Gdang.

Lo que vieron al acercarse al pueblo fue sorprendente: derrumbes de lodo habían enterrado al pueblo entero.

“Yo no pensaba que alguien pudiera sobrevivir tal devastación”, añade Sitorus.

Milagrosamente decenas de personas sobrevivieron y Raymond empezó a documentar lo que veía y escuchaba.

“No hemos tenido agua, ni arroz, nada para comer. Hemos vivido con agua de coco los últimos cinco días”, dice un sobreviviente.

Dondequiera que Raymond apuntaba la cámara, había devastación. Casas totalmente destrozadas, caminos partidos.

Zaino Abiu de 17 años fue atrapado por la tierra. “Me golpeó una gran muralla de barro. Me estaba cayendo por la montaña, totalmente enterrado. No podía respirar. Pensé que me iba a morir”.

Raymond encontró a otra sobreviviente, Emira, de 49 años. Ella también tiene una asombrosa historia. “En unos segundos mi casa quedó totalmente aplastada por el terremoto”.

El policía preguntó a los aldeanos qué necesitaban. Una mujer le respondió; “necesitamos cobijas, arroz, tiendas de campaña, comida, agua, ropa”.

Entonces el jefe de la policía, que fue tan renuente a ayudar, se volvió a Raymond y sonrió…en pocos minutos, el helicóptero iba de regreso a la base. Una hora más tarde estaba de vuelta con cajas de ayuda humanitaria de parte de Operación Bendición.

“Hoy es la primera vez que voy a comer, muchas gracias!”, dice Emira.

Los doctores de Operación Bendición armaron su clínica y empezaron a examinar a cada aldeano. Para el hombre detrás de la cámara fue un momento de satisfacción personal. Pero el no quiso recibir crédito.

“Los verdaderos héroes son los hombres y mujeres voluntarios de Operación Bendición y los que facilitan la ayuda para mi gente que sufre”, declaró Sitorus.

Operación Bendición tuvo favor, no sólo con los aldeanos…sino también con la policía de Indonesia.

Raymond se sintió satisfecho. “El jefe de la policía me dijo que siempre que tengamos que transportar suministros podemos contar con ellos y nos prestarán el helicóptero gratis”.

No hay comentarios: