En ciertos casos, este elemento es llevado al extremo.
Esa es la historia de Aimee Semple McPherson, una de las mujeres más glamorosas de los años 20 y pionera entre los predicadores del evangelio pentecostal.
Para Aimee, la recreación de pasajes bíblicos mediante obras teatrales, pedir consejos de actuación a Charles Chaplin, e incluso desaparecer misteriosamente, formaron parte de su repertorio para difundir su mensaje.
Esta es la extraordinaria historia de la fundadora de la Iglesia Cristiana Cuadrangular, que actualmente cuenta con 8 millones de seguidores en más de 144 países del mundo.
De madre soltera a predicadora estrella
Aimee Elizabeth Kennedy nació en una granja en Ontario, Canadá, en 1890.
De joven conoció a un predicador pentecostal irlandés llamado Robert Semple con quien terminó casándose.
Al poco tiempo emprendieron un viaje como misioneros a Hong Kong, que culminó en desastre. Ambos contrajeron malaria y su esposo murió, dejándola embarazada.
Cuando regresó a Estados Unidos Aimee era otra mujer. Sintió una necesidad de predicar y recorrer el país llevando el evangelio.
"Era una oradora fascinante", cuenta su biógrafo Matthew Sutton.
"Sabía cómo utilizar trucos dramáticos para atraer a la audiencia y comenzó a ser muy popular. Pero lo que de verdad la hizo captar a las masas fue la habilidad de sanar a los enfermos imponiendo sus manos", explica Sutton.
Luego contrajo matrimonio nuevamente, pero esa unión con Harold McPherson no duró mucho. La ascendente fama de Aimee fue demasiado para él.
Divorciada y con un creciente grupo de seguidores, en 1923 decidió construir una sede permanente para su movimiento religioso en el vecindario Echo Park, en Los Angeles.
La iglesia, llamada Angelus Temple, tenía un escenario en el centro. "Contrataba actores, los mejores diseñadores de la ciudad, los mejores vestuaristas, maquilladores y técnicos de iluminación para montar impactantes producciones dramáticas", relata el biógrafo.
La biblia cobraba vida frente a los asistentes. "Era el mejor espectáculo de la ciudad", comenta, Steve Zeleny, archivista del templo.
"Ella podía llegar un día y decirle al equipo de construcción: quiero un caballo de Troya de seis metros de alto, que sea hueco por dentro. O quiero un barco gigante que tenga cañones y que salga humo de ellos".
Fue entonces cuando comenzó a buscar consejo de Charlie Chaplin sobre producciones artísticas. Con los años, la predicadora y la estrella de Hollywood desarrollarían una inusual amistad.
Luego compró una estación de radio para llegar hasta las casas de sus oyentes. La multitud que asistía a la iglesia eran tan grande que la fila para entrar daba vuelta a la cuadra.
La misteriosa desaparición
En plena cúspide de su popularidad, sobrevino uno de los episodios más extraordinarios de la vida de Aimee.
El 18 de mayo de 1926 la predicadora fue en compañía de su asistente a la playa Venice, en Los Angeles, para nadar y escribir un sermón.
La asistente la dejó un momento para hacer una llamada telefónica en un hotel cercano. A su regreso Aimee ya no estaba.
Cuando llegó la noche y no había señales de su paradero, muchos de sus seguidores se abalanzaron a la playa para unirse a los desesperados equipos de búsqueda.
En el operativo se ahogó un hombre que nadó mar adentro al confundir el cuerpo de dos focas muertas con el de Aimee.
Con los días la incertidumbre generó un estado de histeria. "Un periódico local incluso llego a especular que un monstruo marino había sido visto en los alrededores de la playa", contó Sutton.
Durante cinco semanas los periódicos compitieron entre sí con diversas teorías para explicar la situación.Algunos pensaron que había sido ese monstruo el responsable de la desaparición.
La gente comenzó a resignarse, y a creer que eventualmente McPherson resucitaría milagrosamente.
La "resurrección" inesperada
Y en efecto, un día de junio Aimee apareció de la manera menos esperada.
Se encontraba en un pequeño pueblo de Agua Prieta, en la frontera entre el estado de Arizona y México.
La historia que contó fue justo lo que los medios hubiesen querido escuchar.
"Dijo que había estado caminando durante horas luego de escapar de un pequeño cobertizo donde tres hombres la había mantenido cautiva", relata Kim Cooper, una seguidora de Aimee.
McPherson resaltó que estando en la playa se le acercaron tres hombres para pedirle que sanara a un niño.
Ella los acompañó hasta el vehículo donde supuestamente se encontraba el pequeño. "Cuando se inclinó dentro del auto para ver al niño la empujaron y la durmieron con cloroformo", relata Cooper.
Sin embargo, no todo el mundo apoyó esta versión.
Para Sutton, la predicadora se escapó con su ingeniero de sonido, Kenneth Ormiston, quien estaba casado y desapareció al mismo tiempo que ella.
"Creo que huyó con él, y luego de un mes viendo todo el revuelo que se había originado, decidió preparar una dramática reaparición. El secuestro fue la mejor idea que se le pudo ocurrir en ese momento".
El ocaso
Luego de la reaparición, Aimee enfrentó una investigación de un gran jurado sobre el suceso, pero la atención se centró más en su vida privada, y aunque no tuvo consecuencias legales, afectó seriamente su reputación.
El episodio inspiró libros y musicales. Por ejemplo, Cole Porter, la representa en la obra "Anything Goes" como Reno Sweeney, una predicadora sensual.
Con los años McPherson se retiró a las afueras de Los Ángeles, donde construyó una casa inspirada en los castillos medievales del Medio Oriente, que conociera en sus viajes.
La casa estaba diseñada con pasajes subterráneos para poder evitar la continua presencia de reporteros y seguidores.
El escándalo por el "secuestro" y posteriores peleas internas por la dirección del movimiento religioso fueron restándole popularidad y permanentemente recibía un trato duro de la prensa.
Su momento había pasado.
Su legado: religión y medios de comunicación
Hoy en día sus seguidores dicen que esos escándalos opacan una trayectoria importante, en particular apoyando a más de 1,5 millones de personas con comida y ropa durante la Gran Depresión.
Para Jane Shaw, profesora de estudios religiosos en la Universidad de Stanford, el principal legado de McPherson es "combinar una religión conservadora con un medio de comunicación moderno".
Su influencia, a través de la emisora de radio, sirvió de referencia para los modernos teleevangelistas en Estados Unidos.
Aimee murió el 27 de septiembre de 1944. Su cuerpo fue encontrado en un cuarto de hotel en Oakland, California, luego de participar en un servicio religioso.
Tenía 53 años y por mucho tiempo había sufrido de insomnio. En su organismo encontraron una alta dosis de sedantes. Sus seguidores, siempre han rechazado la idea del suicidio.

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