El edificio de tres plantas albergaba un jardín de infancia, una escuela primaria y otra secundaria, todo gestionado por la entidad religiosa "La Promesa Evangélica". Se estima que cuando el edificio se vino abajo había en su interior cerca de 700 niños y adolescentes.
El propietario y director de la escuela "Promesa Evangélica", el pastor Augustin Fortin, se encuentra detenido a la espera de aclarar responsabilidades; aunque Preval -Presidente de Haití- dijo que asume que este accidente es «responsabilidad del Estado», que no tomó todas las disposiciones necesarias para impedir construcciones como la del edificio siniestrado, edificado sobre un terreno inapropiado.
Aún se desconocen con seguridad las causas de lo sucedido, aunque algunos vecinos advirtieron de que hace siete años el edificio sufrió un derrumbe parcial. Entonces fue reconstruido, al parecer, de manera precaria.
El colegio estaba ubicado en una zona que presenta una desordenada construcción cerca de un precipicio, lo que ha dificultado enormemente el acceso de los vehículos y las maniobras de rescate.
El presidente del país, René Préval; la primera ministra, Michelle Pierre-Louis; el ministro de educación nacional, Joel Desrosiers Jean-Pierre, así como otros funcionarios, se trasladaron al lugar del accidente para constatar la situación.
DESLIZAMIENTO DE TIERRAS
La noticia del colapso del colegio conmocionó a la población haitiana y varios habitantes condenaron, en llamadas a emisoras de radio locales, que en el país se continúe permitiendo las construcciones en zonas de alta vulnerabilidad.
Y es que, según la hipótesis más verosímil que manejan técnicos que trabajan en la zona, un deslizamiento del terreno pudo ser la causa del derrumbe del colegio.
El cónsul de España en el país, Juan Pedro Pérez Gómez, explicó en conversación telefónica que al parecer el centro escolar estaba ubicado en una zona de pendiente erosionada, algo que estimó "frecuente" en Haití y que en este caso pudo provocar el deslizamiento de tierra.
DOLOR Y CONFUSIÓN
Una fuerte conmoción reinó en la zona donde acudieron miles de personas, mientras que la Policía y la Minustah intentaron controlar la situación para facilitar las operaciones de socorro. En el lugar se escuchaban gritos de personas atrapadas que se mezclaban con los de sus parientes que acudieron a buscarles.
Una mujer dijo a la prensa que encontró los cadáveres de tres de sus seis hijos que estudiaban en el colegio ´La promesa evangélica", mientras que otra, de 60 años, lloraba al no encontrar a su nieto que también asiste a dicho centro educativo.
Nada más ocurrir la tragedia muchas personas buscaban entre los escombros a sus hijos y parientes, tareas a las que se sumaron desde temprano socorristas de la Cruz Roja Internacional, de la Cruz Roja haitiana, de Médicos Sin Fronteras y voluntarios.
Unos ochenta especialistas buscan aún entre los escombros sobrevivientes o muertos. Según informaciones de expertos, es posible que haya personas vivas bajo los escombros que pueden sobrevivir durante 72 horas.
Fuente: Efe. Redacción: ACPress.net
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