
A cumplirse un nuevo aniversario de una de las páginas más trágicas de la historia de China, el hombre cuya imagen frente a los tanques recorrió el mundo es una incógnita para todo el planeta.
Desde ese 5 de junio de 1989 que nadie sabe qué fue de la vida de ese hombre. Sólo se conoce que su figura desafiante, su camisa blanca, su pantalón negro y su bolsa de compras, forman parte ya de la cultura de las revoluciones pacíficas.
Solo, en medio de una plaza de un millón de metros cuadrados, el hombre cuyo nombre no se conoce enfrentó a uno de los ejércitos más poderosos y grandes del mundo.
Él y su humanidad se pararon frente a los temibles tanques T-59 sin dejarlos seguir su marcha. Según las leyendas más difundidas desde esos días, el delgado hombre habría "ordenado" a los uniformados: "Vete, da la vuelta y deja de matar a mi gente".
Llamado "hombre tanque", "el rebelde desconocido", "el hombre de Tiananmen", lo cierto es que poco se sabe qué fue de su vida. Algunos especulan que vive en la China rural, otros afirman que lo vieron exiliarse en Taiwán, aunque los más escépticos y críticos de la dictadura comunista aseguran que fue asesinado por el régimen de un tiro en la nuca.
La revista Time, en una edición espectacular, lo elogió entre las 100 personas más influyentes del siglo que pasó. Sin dudas, su osadía y valentía sirvieron de inspiración para otras revueltas alrededor del mundo contra dictaduras similares.
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