Luego de tres meses de encierro, las siete mujeres salieron por su propio pie y regresaron a sus hogares. La cueva fue construida en el pueblo de Penza, al lado del río Volga, a más de 600 kilómetros al sudeste de Moscú. Al comenzar los deshielos el agua se ha filtrado a la cueva provocando algunos derrumbes.
Según informó el vicegobernador de la región, Oleg Melnichenko, el grupo se dividió en dos: unos que decidieron seguir en la cueva hasta el 27 de abril, día de la Pascua Ortodoxa (el plan original era permanecer hasta mayo); y otro que resolvió salir.
28 fueron los que decidieron quedarse, entre ellos cuatro niños. Los miembros de la secta son en su mayoría mujeres procedentes de Bielorrusia y Ucrania y su líder es Piotr Kuznetsov, de 43 años, al que hace años se le diagnosticó una esquizofrenia, tras proclamar públicamente que era un profeta y que recientemente anunció la inminente llegada del Anticristo.
Los fieles amenazaron con quemarse si las fuerzas de seguridad asaltan la cueva. Algunos expertos han aconsejado a las autoridades que actúen con cautela, ya que los miembros de la secta podrían “cometer un suicidio colectivo” si creen que las fuerzas de seguridad planean asaltar el refugio.
Las fuerzas de seguridad vigilan el lugar las 24 horas. Melnichenko aseguró que las autoridades ya han tomado las precauciones médicas y psicológicas para atender a los miembros de la secta. Las mujeres que regresaron a sus casas se encuentran en buen estado de salud, dijo el vicegobernador.
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