La Iglesia Católica alemana tuvo durante el nazismo unos 7.000 trabajadores forzosos, entre deportados extranjeros y presos de guerra, según las conclusiones de un estudio encargado por la propia Conferencia Episcopal y del que se han adelantado algunos datos.De acuerdo con ese estudio, hasta ahora se ha podido documentar e identificar a unos 4.829 deportados extranjeros y 1.075 presos que fueron obligados a trabajar para la Iglesia católica, ya fuera en sus instituciones, parroquias o dependencias locales.
Las 27 diócesis católicas alemanas tuvieron trabajadores forzosos, muchos de ellos hombres y mujeres deportados procedentes de Polonia y de la Unión Soviética. De ellos, un total de 590 fueron indemnizados ya con 2.556 euros, cogidos del fondo creado por la Iglesia católica en el año 2000 para este fin.
La Iglesia Católica admitió entonces haber tenido trabajadores forzosos y, junto a la creación de ese fondo, encargó la elaboración del estudio, que será presentado el 4 de abril por el ex presidente de la Conferencia Episcopal y obispo de Maguncia Karl Lehmann.
La Iglesia Evangélica admitió también en el 2000 haber tenido trabajadores y contribuyó al fondo creado por el gobierno y la industria germana, con un total de 5.000 millones de euros, para indemnizar a los llamados esclavos del nazismo.
La católica, en cambio, creó su propio fondo, al que destinó una cantidad menor, de unos 2,5 millones de euros.
Se calcula que el Tercer Reich entregó a sus empresas colaboradoras cerca de ocho millones de trabajadores forzosos. Los que fueron entregados a instituciones eclesiásticas eran en cierto modo los más afortunados, puesto que fueron empleados en labores de cocina, limpieza o agrícolas
Fuente: Agencias. Redacción: ACPress.net
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