18 nov 2010

LA FALTA DE PERDÓN ES UN CÁNCER

El rencor, el odio, la falta de perdón es un cáncer que carcome el alma.

Podrás sonreírles a las personas, podrás llevar tu vida hasta cierto punto pero esa raíz de amargura y de odio crecerá y devorara toda tu paz, tu felicidad, tus sueños, tu esperanza, tu fe, te convertirás en una persona dura y sin amor.

Aunque trates de llevar el asunto al olvido, cubriéndolo con amigos, con cosas materiales, con vanos desahogos, con excusas, podrás darle una gran sonrisa al mundo pero tu corazón estará enfermo.

El odiar no es un estatus, al no perdonar o pedir perdón no denigras a la otra persona, tu falta de perdón no lo hará pagar ni lo enviara al infierno, pero ese sentimiento puso tus pies en el resbaladero que lleva hacia el tormento.

Por las muchas mascaras que podrás ponerte llevaras a esa persona a cuestas por el resto de tu vida y ese es un peso que no podrás soportar.

Se que el perdonar no es fácil, se que quizás aun las heridas de la ofensa te hagan llorar aun, pero no puedes vivir así.

Levanta tus manos, aunque no quieras, aunque no sientas hacerlo, clámale al Señor con todas tus fuerzas, pídele con todo que te arranque ese odio, ese rencor, empieza a bendecir a todas las personas que te ofendieron o que tu ofendiste, levanta tu mirada y podrás ver a aquel que murió por ti en una cruz, que sufrió las mas grandes humillaciones y torturas para que no te perdieras, que entrego su vida para salvarte, que lo dio todo para que estés con el en la eternidad rodeado de su gloria. Te inundara con su amor, su misericordia te abrazara y te llenara tanto que no abra lugar para mas nada.

En ese momento sentirás el amor de mi Señor como nunca antes. Ese amor es indescriptible, ese amor es una luz que brilla en tu oscuridad, es como la fuerza del mar que lo arrasa todo y como la paz que hay en los cielos.

Si en tu corazón hay algo contra alguien, si alguien te hirió y sabes que debes perdonarlo pero no puedes en tus fuerzas deseo que repitas conmigo esta oración:

“Señor Jesús, con mis fuerzas no puedo perdonar, pero he tomado una decisión para hacerlo, levanto mis manos al cielo clamando con todo mi ser que tu amor me inunde, que tu luz brille en mi rostro y en mi sea borrada cualquier tiniebla. Padre celestial te pido perdón por todos mis pecados, confieso que he sido hipócrita y falso, pues en mi corazón lleve por mucho tiempo un rencor injustificado, y así como tu has perdonado mis pecados yo perdona a estas personas que de alguna forma u otra me han ofendido, sea grande o pequeña su falta, si son responsables o no. Padre celestial bendigo a todas esas personas y hablo bien de ellas. Señor Jesús, que tu paz me inunde, que tu amor me ahogue y que el espíritu del único Dios nunca me abandone. Reconozco tu Poder en mí, pues sin ti no somos ni capaces de dar un amor verdadero. Para ti sea la Gloria y Alabanza por los siglos de los siglos. Amen.”

Ahora, después de esto, cuando el Señor te lo indique, ve con esa persona y perdónala; y además pide perdón.

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