Desde hace muchos meses atrás la República de Panamá esta sumergida en una ola de violencia sin precedentes. Cada día que pasa la delincuencia crece, los asesinatos son más atroces y el respeto de la vida hacia los demás se pierde, gracias a la desintegración familiar, perdida de valores y la corrupción en el gobierno. Todos los días miramos atónitos las noticias que reflejan una realidad la que muchos quieren evitar. Oremos por la paz en nuestros país, que no mueran más víctimas inocentes, que reine la paz que solo Nuestro Señor puede darnos.
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