MADRID, ( EFE. / ACPress.net)Es la primera muñeca con discapacidad que se presenta en el mercado. Rubia, con ojos azules, mejillas regordetas y labios rosa, y su fisonomía con las características de un bebé con síndrome de Down hace aun más entrañable la muñeca Baby Down, con la que la Federación Española del Síndrome de Down quiere contribuir a la integración social de este colectivo.
La idea surgió en enero de 2006 de Pedro Luis Cubells, jefe de la fabricante española de juguetes Destoys, y de su sensibilidad e inquietud sobre el tema de las discapacidades, ya que, según afirma, ha vivido en países del tercer mundo y he tenido contactos con los colectivos de discapacitados; siempre le ha gustado poder ayudar a las personas a dar un poco de sí mismos.
PRIMER JUGUETE CON DISCAPACIDAD DEL MERCADO
El empresario ya produjo otros juguetes de utilidad social para otros países, como el que se comercializa en estos días en Brasil para fomentar la vacunación infantil: una muñequita que saca la lengua para que el niño o la niña le ponga una gotita de vacuna.
Según contó Cubells, cuando desarrollaron el prototipo de Baby Down y lo presentaron a las empresas, creó mucha expectativa por lo impactante que resultaba. La idea era buena pero había muchas dudas en que la sociedad lo aceptara como una cosa normal.
Este muñeco único en el mundo salió al mercado en octubre, en pocos días ha registrado un éxito inesperado, y ha llamado tanto la atención, que federaciones de Chile, Venezuela, Guatemala y Brasil se han interesado por él.
La compañía tiene como prioridad patentar el juguete en todo el mundo, y ya está estudiando nuevos modelos con algunas funciones añadidas, como la capacidad de cumplir movimientos o emitir sonidos. Según el gerente de la Fundación Down España, Agustín Matías, muchas veces los niños con discapacidad preguntan por qué no hay un juguete que tenga los ojos como los suyos.
Baby Down genera identificación en los propios niños con ese síndrome y al mismo tiempo los normaliza en la sociedad, ya que, según expertos de la asociación, reflejan que en la realidad no todos los niños son como la Barbie.
Explica Matías que este juguete de integración social ayudará a la Federación Española del Síndrome de Down, ya que por cada muñeca vendida tres de los casi 36 dólares de su coste irán a la red de 76 asociaciones que representa a las más de 32.000 personas con esa discapacidad en España.
De todos los recursos generados por la venta de esos juguetes, intentarán que la mayor parte vaya dirigida a los programas de Atención temprana para los bebés, Matías, señaló que, aunque se ha avanzado mucho en cuanto a calidad de vida e integración social de las personas con discapacidades, todavía quedan muchos retos pendientes, como por ejemplo el fomento de la autonomía.
Matías aseguró que esta red está buscando un discurso de normalización y de integración y un mayor conocimiento público.
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