De niño siempre me cautivo una historia que siempre recuerdo por su mensaje, su nombre es El Nuevo Traje del Emperador. Donde unos bribones engañan a un emperador con una supuesta tela mágica que solo los "inteligentes pueden ver". Todo el mundo decía ver la tela para no aceptar que no podía verla, hasta que un niño honesto expreso la verdad.
Hace un tiempo lleve a una niña de 7 años a una iglesia y al final de la reunión llega la tan esperada ministración. Todos pasaron al frente incluyendo la niña (yo me quede atrás) y el ministro empezó a imponer manos y a cada persona que tocaba se iba al suelo. No recuerdo haber visto alguno que quedara de pie, hasta que el ministro llego a la niña , la cual al tocar 2 veces, no se cayo al suelo como los demás hermanos.
Al final de toda la reunión, listos para partir la niña me pregunta en voz baja, con un tono de preocupación: ¿Por que no me caí como los demás, hay algo mal en mi? No, no hay nada mal en ti - Le conteste - No te preocupes amada, al contrario, quizás fuiste la única honesta allá adelante.
Nunca he dudado del poder de Dios, pero aveces me pregunto si en esas cualidades de niño Jesús se fijo al decir que hay que ser como ellos para poder entrar al Reino de los Cielos.
Bendiciones.
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